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¿Época de cambios o un cambio de época?

Seremos testigos en los próximos años en la tierra,  de la mayor velocidad de cambios que cualquier generación humana haya visto.

No hay duda que existen cambios profundos en nuestros días, y que la velocidad con que se hacen los cambios es cada vez más vertiginosa. Pareciera un patrón que se repite en las teorías de muchos y en las prácticas de otros tantos.  Nuestra civilización está atravesando por un umbral, un cambio fundamental de nuestra visión del mundo en cuanto a nuestra relación con la naturaleza, con el otro y nosotros mismos;  este patrón vuelve a aparecer una y otra vez conectando haceres, patrones y procesos. Sin embargo, el cambio permanente, que en el tiempo se ha ido profundizando, así como su velocidad, no hacen sombra a la realidad de que no solo estamos ante una “época de cambios” sino que ya entramos hace un tiempo en un “cambio de época”, un cambio paradigmático en nuestro entendimiento del mundo y de la vida, un nuevo hacer, pensar y sentir; una época donde, si somos capaces de hacer frente a los desafíos humanos, podríamos ser testigos de su florecer. 

 

Los desafíos humanos pasan desde dónde nos movemos para escuchar y decir lo que decimos, comprendiendo el poder de las palabras. Esto implica entre otras cosas  la apertura a la vulnerabilidad y a mejorar la relación que tenemos con nosotros mismos para así poder tener una buena relación con el otro.  Aunque quizá el mayor de los desafíos sea un despertar colectivo de un umbral agónico que nos tiene sumidos en una crisis terminal, producto de unos 6.300  años de herencia de jerarquías, supresión de lo femenino, racismo, violencia, depredación y sobrecarga ambiental, desconexión con nuestras raíces y con nuestra propia naturaleza.

Desde varias fuentes de conocimiento se hace ver este cambio de época y la evolución de los desafíos humanos: desde ciencias como la psicología Transpersonal o la biología evolutiva que sumadas a varios conceptos del pensamiento han dado  origen de manera progresiva a esta nueva realidad, a esta nueva época. 

 

Hay escasa consciencia del tiempo en el cual  debe lograrse este cambio de época. Unos hablan de 2 a 3 décadas, otros hasta de 10 décadas. 

Décadas más décadas menos, el asunto es cómo iniciar  el tránsito interior  y exterior hacia esta Nueva Época. ¿Cómo queremos que sea y qué estamos haciendo para que esta transición sea positiva en lo ecológico, en lo relacional, etc.?

 

¿Cómo queremos ser recordados por las generaciones que vienen?

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sobre mí

He trabajado en el área del desarrollo humano con Universidades y ONG en Chile, Hungría y Estados Unidos.

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